Me interesa ese segundo en el que algo que hacíamos sin verlo aparece delante nuestro.
Ese “ah, mirá” que no necesita una gran teoría porque acabamos de vernos haciéndolo.
El trabajo antes que la biografía
Durante años trabajé en mundos que parecían bastante distintos: equipos, comunicación, educación, cultura organizacional, trabajo remoto, facilitación, emociones, creatividad y cuerpo.
Durante mucho tiempo pensé que eran líneas separadas. Hoy veo con bastante claridad qué las une.
Siempre termino mirando lo mismo: qué hacemos mientras creemos que estamos haciendo otra cosa. Qué repetimos. Qué reglas seguimos. Qué aparece cuando hay presión. Qué cambia cuando podemos observarlo en vez de actuarlo directamente.
Por eso mi trabajo no empieza diciéndole a alguien quién es o qué debería cambiar. Empieza creando una experiencia o poniendo una situación real sobre la mesa para poder verla.
Primero hacemos. Después vemos.
De dónde viene
Mi historia personal también está ahí, pero ya no es toda la explicación.
Crecí en una casa donde muchas cosas importantes ocurrían sin poder nombrarse. Durante años yo también respondí desde caminos muy conocidos. La muerte de mi papá y el nacimiento de mi sobrina Guada, casi al mismo tiempo, me hicieron una pregunta bastante concreta: ¿esto es lo que quiero seguir haciendo con mi vida?
Esa pregunta abrió un recorrido largo.
Durante más de una década trabajé construyendo equipos, desarrollando proyectos educativos, liderando comunicaciones y acompañando a personas en organizaciones que crecían y cambiaban. Diseñé procesos, formé equipos, creé contenidos y aprendí a moverme entre culturas, idiomas y maneras muy diferentes de trabajar.
Viví desde adentro el crecimiento de las organizaciones, sus desafíos cotidianos y la distancia que a veces existe entre cómo imaginamos que funcionan las cosas y cómo funcionan realmente.
En paralelo, fui profundizando mi formación y mi propia exploración: coaching, cultura emocional, trabajo con personas y organizaciones, Emotional Culture Deck y, de manera central, mi formación como Instructora del Sistema Río Abierto.
Allí, la experiencia, el cuerpo, el grupo y lo que emerge dejaron de ser complementos y se volvieron parte de mi forma de trabajar.
También encontré en Gurdjieff y Nicoll un lenguaje para algo que ya me obsesionaba: cuánto de lo que hacemos elegimos realmente y cuánto repetimos sin darnos cuenta.
Hoy puedo mirar todo ese recorrido y reconocer que no eran caminos separados. Mi experiencia profesional me permitió conocer de cerca cómo trabajamos, nos comunicamos y nos relacionamos. También me mostró la distancia que puede existir entre los valores que declaramos y las prácticas que sostenemos, incluso cuando esas prácticas terminan perjudicándonos.
Mi formación y mi trabajo personal me dieron herramientas para observar esas contradicciones de otra manera. Hoy me interesa crear experiencias que permitan hacerlas visibles, tanto en las organizaciones como en la vida cotidiana.
No para decirle a nadie qué tiene que cambiar. Para que pueda elegir.
Hoy
Hoy trabajo con mujeres, organizaciones y equipos, y en espacios 1:1. Los contextos cambian muchísimo.
- En un taller una mujer puede descubrir que siguió una regla que nadie había puesto.
- En una empresa un equipo puede descubrir que habla de autonomía pero bajo presión vuelve al control.
- En un 1:1 puede aparecer una conversación que se repite siempre de la misma manera.
No son el mismo problema. Pero comparten una pregunta:
¿Qué está sucediendo que normalmente no estamos viendo mientras sucede?
Ahí empieza mi trabajo.