El problema no es querer hacer las cosas bien.
Bastante útil, de hecho.
El problema empieza cuando ésa es la única dirección en la que sabemos pensar.
Tenemos un problema en el trabajo y preguntamos:
¿Cómo lo resolvemos?
¿Cómo lo mejoramos?
¿Qué podemos hacer para que funcione?
Todas preguntas perfectamente razonables.
Así que hoy te propongo que durante diez minutos no seas razonable.
Elegí un problema real de tu trabajo.
No hace falta que sea enorme.
Una reunión semanal que no sirve para mucho.
Un proyecto que siempre se atrasa.
Un proceso que nadie termina de entender.
Un equipo que no comparte información.
Una tarea que te lleva el doble de tiempo del que debería.
¿Lo tienes?
Bien.
Ahora no pienses cómo resolverlo.
Agarrá una hoja y escribí:
¿QUÉ TENDRÍA QUE HACER PARA GARANTIZAR QUE ESTO SALGA TODAVÍA PEOR?
Sí.
Peor.
Supongamos que elegiste las reuniones.
¿Qué tendrías que hacer para garantizar que sean absolutamente insoportables?
— Invitar a todo el mundo, necesiten estar o no.
— No mandar agenda.
— Llegar sin haber leído nada.
— Interrumpirse constantemente.
— Hablar durante una hora sin tomar una sola decisión.
— No asignar responsables.
— Terminar diciendo “bueno, seguimos la semana que viene”.
Excelente.
No soluciones todavía.
Seguí arruinándolo.
¿Qué más podrías hacer para asegurarte de que esa reunión sea un completo desastre?
Ponete creativa.
Cuando tengas una buena lista, mírala.
Y ahora viene mi parte favorita:
¿Cuántas de esas cosas ya están pasando?
Aunque sea un poquito.
😬
Ahí el ejercicio deja de ser tan gracioso.
Ahora sí: elegí una.
Y dala vuelta.
Si para garantizar una reunión horrible necesitas que nadie sepa para qué está ahí, quizá no necesitas organizar “mejores reuniones”.
Quizá necesitas algo mucho más concreto:
que cada persona sepa por qué fue invitada antes de aceptar la invitación.
Eso ya es una acción.
Lo que acabas de hacer tiene nombre: Reverse Brainstorming.
Yo llegué a esta herramienta a través de The Creativity Challenge, de Tanner Christensen, un libro con 150 ejercicios para entrenar el pensamiento creativo.
La lógica es sencilla: en lugar de pedirle a nuestra cabeza que encuentre otra buena solución, invertimos deliberadamente el problema.
El brainstorming moderno fue popularizado por Alex F. Osborn y desarrollado en Applied Imagination, partiendo, entre otras cosas, de una idea que sigue siendo muy útil: separar durante un momento la generación de alternativas de su evaluación.
Reverse Brainstorming lleva esa lógica a un lugar bastante divertido.
En vez de:
¿Cómo puedo mejorar esto?
pregunta:
¿Cómo podría arruinarlo?
Y resulta que a veces pensar deliberadamente “mal” nos permite ver algo que llevábamos bastante tiempo haciendo sin mirar.
Esta semana estoy trabajando mucho alrededor de eso.
De las maneras conocidas.
De lo que ya sabemos hacer.
De nuestra necesidad de corregir, mejorar, ordenar, resolver.
De esa parte nuestra que aparece rapidísimo para decir:
“No, así no.”
Y no se trata de empezar a hacer todo mal.
Se trata de comprobar si todavía podemos hacer otra cosa cuando la manera conocida se corre un poquito del medio.
Para seguir jugando:
Tanner Christensen — The Creativity Challenge: 150 Exercises to Train Your Brain to Think More Creatively
Alex F. Osborn — Applied Imagination: Principles and Procedures of Creativo Problem-Solving



